

Noche de sangre, mozzarella y traición en Mar del Plata
Víctor Hughes
(Mar del Plata; SN).- La noche del centro marplatense tiene un brillo engañoso bajo las luces de neón, pero el aire del jueves traía un aroma rancio que no era precisamente el del queso quemado. En la pizzería “Yotuel”, ubicada al 2100 de la calle Belgrano, la cena se servía fría, con el gusto amargo de la infidelidad.
Eran pasadas las diez cuando el destino -o quizás un dato certero- empujó a un hombre de 39 años a cruzar el umbral del local. No buscaba una mesa. Buscaba una verdad que terminó encontrando frente a un chopp de cerveza. Allí, entre el murmullo de los comensales, estaba su pareja. Y frente a ella, un "tercero en discordia" de 33 años que saboreaba una velada que estaba a segundos de transformarse en una pesadilla.
N hubo advertencias, ni duelos de palabras, ni el protocolo mínimo del honor herido. Fue un relámpago de violencia pura. El agresor acortó la distancia en tres pasos y el salón se convirtió en un cuadrilátero improvisado.

El mobiliario de "Yotuel" pagó la cuenta de una bronca acumulada. El forcejeo, ciego y brutal, arrastró mesas y sillas. El sonido seco de la vajilla estallando contra el suelo marcó el ritmo de una pelea que dejó a los empleados paralizados y a los clientes con el apetito arruinado por el miedo. Vidrios astillados y restos de cena decoraban el piso como el escenario de un naufragio urbano.
La campana final la puso el personal de la Subcomisaría Casino. Los uniformados irrumpieron en el local para separar los cuerpos y frenar la destrucción. En un giro casi irónico de la burocracia policial, el hombre de 33 años -el acompañante- terminó bajo custodia, mientras que el principal involucrado recuperó la libertad poco después, dejando tras de sí un tendal de daños y una relación hecha trizas.
Pese a la intensidad del intercambio de golpes, la suerte quiso que ninguno terminara en el hospital. Las heridas graves fueron solo materiales y, quizás, las del alma.
La fiscal Mariana Baqueiro, al frente de la Fiscalía de Flagrancia, ha tomado las riendas del caso. La causa, archivada bajo la carátula de “Daños”, es el epílogo administrativo de una noche donde la pasión se desbordó y la pizza quedó fría sobre una mesa volcada. En la calle Belgrano, la persiana de "Yotuel" volvió a bajar, pero el olor a conflicto tardará en disiparse.



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