

Alta Gracia: el comerciante que disparó contra un ladrón hoy pelea por mantener abierto su kiosco
SN
(Alta Gracia; SN) Más de dos meses después del intento de robo que sufrió en su kiosco de calle Vélez Sarsfield, Nicolás Aakeson continúa enfrentando las consecuencias de aquel episodio. A las consecuencias que, según relató, el hecho tuvo sobre su salud emocional se sumaron la pérdida de su empleo, una compleja situación familiar y una fuerte reducción en la actividad comercial del negocio que había inaugurado apenas dos semanas antes del asalto.
En diálogo con Siempre Radio, el comerciante confirmó que el kiosco no cerró de manera definitiva, aunque actualmente funciona con horarios restringidos y sólo algunos días de la semana. La decisión responde tanto al impacto emocional que le produjo el hecho como a las dificultades económicas que atraviesa desde entonces.
Según relató, durante varias semanas no pudo regresar al local debido a un cuadro de ansiedad que afectó su vida cotidiana. Los problemas para dormir y el temor permanente a sufrir un nuevo episodio de inseguridad marcaron los meses posteriores al intento de robo.

"Cualquier ruido pensaba que era un robo", resumió al describir el estado en el que quedó tras el episodio.
La situación se vio agravada por la caída del consumo y el aumento de las deudas. Aakeson explicó que el emprendimiento había sido pensado como una alternativa para complementar los ingresos familiares y que para ponerlo en marcha había invertido sus ahorros y gran parte de sus esfuerzos.
Un golpe detrás de otro
Mientras intentaba recuperarse del impacto que le produjo el asalto, recibió otra noticia que complicó aún más el panorama: fue despedido de la fábrica cordobesa donde trabajaba desde hacía seis años.
La desvinculación se produjo mientras se encontraba de licencia por las consecuencias derivadas del hecho de inseguridad. El comerciante aseguró que esperaba una actitud diferente por parte de la empresa, especialmente teniendo en cuenta la situación que estaba atravesando.
"Esperaba un poco más de humanidad", expresó.
A ese escenario se sumó un problema de salud en su entorno familiar. Según contó, a su esposa le detectaron un nódulo en la glándula tiroidea, situación que obligó a realizar estudios médicos y generó una nueva preocupación en un momento especialmente delicado. La pérdida del empleo también puso en riesgo la continuidad de la cobertura de la obra social.
Sostener el emprendimiento
Frente a este contexto, Aakeson señaló que recibió acompañamiento de vecinos, clientes y algunos sectores de la comunidad. También señaló que, tras el hecho, mantuvo contacto con el secretario de Seguridad Ciudadana de Alta Gracia, Agustín Saieg, quien mantuvo contacto con la familia después del hecho.
Actualmente se encuentran realizando gestiones para acceder a una línea de crédito que les permita afrontar gastos y sostener el funcionamiento del comercio mientras buscan recuperar estabilidad económica.
"La idea no es que nadie nos regale nada. Queremos una herramienta para poder seguir trabajando y salir adelante", afirmó.
Por el momento, las gestiones continúan y todavía no existe una definición concreta sobre la posibilidad de acceder a ese financiamiento.
La situación judicial
Otro de los aspectos que preocupaban a la familia eran los gastos derivados de la asistencia legal. Sin embargo, Aakeson destacó el acompañamiento recibido por parte de los abogados Oscar Zárate y Andrés Peladino, quienes decidieron reducir significativamente sus honorarios luego de conocer la situación económica que atravesaba.
El comerciante agradeció públicamente el gesto y señaló que esa decisión permitió aliviar parte de la carga financiera que implicaba afrontar el proceso judicial.
Respecto de la causa, aseguró que continúa siendo considerado víctima dentro de la investigación y que no enfrenta imputaciones por haber repelido el ataque.
"Mi situación legal está en calidad de víctima. No tengo ninguna causa ni quedé imputado de nada", sostuvo.
El hombre que ingresó al comercio durante la madrugada del 22 de marzo permanece detenido e imputado por robo calificado en grado de tentativa. Tras resultar herido durante el episodio, permaneció internado durante varias semanas antes de ser trasladado al penal de Bouwer.
Seguir adelante
A pesar de las dificultades, Aakeson asegura que no piensa abandonar el proyecto que inició junto a su familia. Con tres hijos pequeños y un negocio que aún intenta sostener, asegura que la única alternativa es seguir adelante.
"No me puedo rendir", afirmó.
Mientras busca recuperarse económica y emocionalmente, el comerciante mantiene abiertas las puertas de su kiosco de manera parcial, con la expectativa de poder retomar la actividad plena cuando las condiciones se lo permitan.


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