

Santa María: final de ciclo para Villagra tras dos años entre operativos y delitos resonantes
SN
(Alta Gracia; SN) La Departamental Santa María tendrá un cambio en su conducción. Héctor Gabriel Villagra dejará la jefatura policial del departamento y en su lugar asumirá Roque Alejandro Carabajal, comisario mayor con trayectoria reciente en otras departamentales del interior provincial.
El recambio abre una nueva etapa para la seguridad en Alta Gracia y en el conjunto del Departamento Santa María, una región que en los últimos años combinó crecimiento urbano, mayor demanda vecinal, expansión de las guardias locales y una agenda cada vez más sensible en materia de prevención del delito.
Carabajal llega con antecedentes de conducción en la Departamental Unión y en la Departamental General San Martín, con sede en Villa María. Su desembarco en Santa María lo ubicará al frente de una de las jurisdicciones más dinámicas del interior cordobés, con localidades atravesadas por corredores turísticos, rutas provinciales, zonas rurales, barrios en expansión y una capital departamental con fuerte exposición pública ante cada hecho de inseguridad.


La salida de Villagra cierra una gestión de casi dos años marcada por una intensa presencia territorial. Durante su paso por la Departamental Santa María, el jefe policial mantuvo una agenda sostenida de reuniones con intendentes, jefes comunales, funcionarios municipales y representantes institucionales de distintas localidades. Cada encuentro solía estar acompañado por partes de prensa, fotografías oficiales y anuncios de coordinación preventiva.
Ese perfil fue una de las marcas de su gestión: presencia, recorridas, reuniones políticas e institucionales y operativos interfuerzas en diferentes puntos del departamento. Alta Gracia, Malagueño, Villa Ciudad de América, Potrero de Garay y otras localidades fueron escenario de controles vehiculares, patrullajes preventivos, procedimientos conjuntos y dispositivos de saturación.
Sin embargo, esa estrategia también convivió con episodios que pusieron bajo presión a la conducción policial. Durante la gestión de Villagra, varios hechos de inseguridad alcanzaron una fuerte repercusión pública en Alta Gracia y la región. Entre ellos se destacaron el millonario robo a una joyería céntrica, el robo de una caja fuerte que generó amplio impacto en la ciudad y el homicidio del tarotista hallado muerto en Villa Los Aromos.
A esos casos se sumaron otros episodios que dominaron la agenda informativa y el debate público, como el asalto al kiosco que terminó con un delincuente herido de un disparo efectuado por el comerciante, o distintos hechos delictivos que tuvieron como víctimas a adultos mayores. Aunque con desenlaces y características diferentes, estos casos alimentaron reclamos vecinales y comerciales por mayores niveles de prevención y presencia policial.
No se trata de adjudicar responsabilidades personales por hechos delictivos que son materia de investigación judicial, pero sí de señalar que ocurrieron durante una etapa en la que la seguridad volvió a ocupar un lugar central en la discusión pública local.
El momento de mayor tensión política de la gestión Villagra llegó durante los primeros días de 2026, tras los incidentes ocurridos durante los festejos de Año Nuevo en el Parque del Sierras. Aquella madrugada, el desborde de personas, las peleas, los heridos y los daños registrados en el predio derivaron en un fuerte enfrentamiento público entre el Municipio de Alta Gracia y la conducción policial departamental.
El intendente Marcos Torres responsabilizó a la Policía por la falta de acompañamiento durante los momentos más críticos del operativo. "La policía nos dejó solos" y "nos abandonó", fueron algunas de las expresiones que utilizó públicamente para cuestionar el despliegue de efectivos durante la madrugada.
La respuesta llegó desde la Provincia. Horas después de los incidentes, el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, desembarcó en Alta Gracia, pero en lugar de reunirse con el intendente eligió mostrarse junto al entonces jefe de la Departamental Santa María, Héctor Villagra. Desde allí respaldó el accionar policial, aseguró que se habían enviado móviles al lugar y rechazó las acusaciones municipales.
El episodio derivó en uno de los cruces institucionales más fuertes entre el Municipio y la Provincia en materia de seguridad. Mientras Torres sostenía que la Guardia Local había quedado sola frente a una situación desbordada, Villagra negó cualquier abandono y defendió el operativo policial desplegado aquella noche.
Ese vínculo entre Policía, Guardia Local y áreas municipales será uno de los puntos que deberá ordenar la nueva conducción. En Alta Gracia, la seguridad dejó de ser una competencia exclusiva de la fuerza provincial y pasó a involucrar cada vez más a gobiernos locales, cámaras, centros vecinales y equipos de prevención urbana.
El desafío para Carabajal será asumir en ese escenario: sostener la presencia territorial, mejorar la coordinación institucional y dar respuestas frente a una demanda social que no se agota en los controles visibles ni en los partes de prensa.


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