


(Alta Gracia; SN).- María Alicia Noero es politóloga, especialista en gestión y comunicación política de la UCC. Tras la publicación en Sumario Noticias de una columna de opinión sobre el anunciado proyecto de Gemelo Digital Social que impulsa el gobierno de Javier Milei, fue entrevistada en Siempre Radio 93·3 con la intención de desgranar la grave amenaza que supone la iniciativa.
Simpre Radio 93·3: ¿Por qué señalás que el gobierno que llegó prometiendo sacarle el Estado de encima a los argentinos, ahora quiere saberlo todo?
María Alicia Noero: El 31 de diciembre de 2025, durante el receso parlamentario, el Poder Ejecutivo firmó el DNU 941 que obliga a más de 15 organismos del Estado -ANSES, AFIP, RENAPER, sistemas de salud- a compartir datos personales con la SIDE, sin orden judicial y sin que los ciudadanos sean notificados.

El 19 de abril de 2026, Argentina firmó en Jerusalén los llamados Acuerdos de Isaac con Israel, que incluyen cooperación en inteligencia artificial, seguridad y defensa. Somos el único país del mundo que los firmó hasta ahora.
En la misma semana, Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies —empresa que provee sistemas de vigilancia masiva a la CIA, el Pentágono y al ejército israelí— visitó Buenos Aires y se reunió con el presidente y con el jefe de la SIDE. No hay contrato público firmado. Hay un decreto que lo haría innecesario.
Palantir no vende software. Vende la capacidad de cruzar todos tus datos del Estado, construir tu perfil político, mapear tus vínculos y anticipar tu comportamiento. Sin que un juez lo autorice. Sin que vos lo sepas.
Esto no es ciencia ficción ni especulación. Es la descripción técnica de lo que el DNU 941 habilita y de lo que Palantir hace en cada país donde opera.
La pregunta que nos corresponde como ciudadanos no es si confiamos en este gobierno. Es si aceptamos que cualquier gobierno -este o el que venga- tenga esa capacidad sobre nosotros.
Esa es una pregunta constituyente entonces el disparador fue al riesgo que implicaba la hipótesis de que una empresa como Palantir que provee de software a organismos como el FBI, CIA, el MOSSAD; tuviera acceso a una base de datos personales resultado del entrecruzamiento de los datos que el Estado tiene de nosotrxs con IA especializada en estrategias de contraterrorismo.
La Corte se expidió de manera contundente a favor de la protección de nuestros datos, impidiendo cruzarlos entre organismos sin consentimiento y menos aun venderlos a una empresa.
Llegamos así al anuncio del 22 de mayo del Gemelo Digital Social (avatar producto que vende Palantir) pero lo que me llamó la atención no fue la tecnología en sí sino el contexto: la semana anterior, el fundador de Palantir había visitado la Casa Rosada. El gobierno lanzó el sistema sin marco legal previo, sin detalles técnicos públicos, sin explicar quién lo opera ni quién lo audita. Y todo esto lo hace el mismo gobierno que prometió sacar al Estado de la vida de los argentinos. Esa contradicción es difícil de ignorar.
Hay una frase tuya que me quedó dando vueltas: ”los casos exitosos replican infraestructura, los peligrosos replican ciudadanos”. ¿Qué significa eso en concreto para alguien que vive acá, en Alta Gracia?
Cuando alguien de acá va al hospital público, entrega sus datos para atenderse. Cuando cobra una jubilación o una asignación por ANSES, entrega sus datos para cobrar. Cuando inscribe a sus hijos en la escuela, entrega sus datos para que estudien. Esos datos fueron entregados con una finalidad específica. Lo que el Gemelo Digital Social propone es juntarlos todos en un único lugar, cruzarlos con inteligencia artificial y construir un perfil predictivo de cada persona. No es lo mismo usar datos para mejorar un servicio que usarlos para anticipar comportamientos. Ahí está el límite que este sistema cruza.
Explicanos qué es un gemelo digital para alguien que no lo conoce, y por qué el de Milei genera alarma cuando los de Singapur o Rotterdam no la generaron.
Un gemelo digital es una réplica virtual de algo real que permite experimentar sin cometer errores en el mundo físico. La NASA lo usó para monitorear naves, las automotrices para diseñar autos. Singapur construyó desde 2014 una réplica digital de toda su geografía: edificios, calles, cañerías subterráneas. Los planificadores prueban dónde construir un parque sin tapar el sol de las casas vecinas. Nadie preguntó la dirección de nadie. El gemelo replica la ciudad, no a los ciudadanos. Ese detalle es la clave de todo. El problema argentino no es la tecnología: es qué se replica. Y acá se anuncia un sistema que procesaría más de 30.000 datos por persona, incluyendo registros de salud, educación, trabajo, ingresos y situación social.
Palantir es una empresa cofundada por Peter Thiel en 2003, desarrollada originalmente con fondos de la CIA. Su modelo de negocio es vender capacidad de análisis de datos a Estados y agencias de inteligencia. En Estados Unidos tiene un contrato de mil millones de dólares para rastrear inmigrantes mediante su sistema ImmigrationOS. En el Reino Unido opera la plataforma de datos del sistema de salud NHS bajo la resistencia activa de médicos y organizaciones de derechos humanos. Thiel se reunió con Milei en la Casa Rosada a fines de abril, se instaló con su familia en Barrio Parque, se reunió con Caputo y Sturzenegger, y asistió al superclásico. El gobierno no confirmó ni desmintió un contrato, pero tampoco mencionó el nombre Palantir en ninguna de sus aclaraciones públicas. Esa omisión específica dice más que cualquier negación directa.
Vos sos politóloga. Cuando leés todo esto, ¿a qué te remite teóricamente? ¿Hay algún concepto que lo explique?
Me remite a Hannah Arendt, filósofa judía alemana que vivió el nazismo y dedicó su vida a entender cómo fue posible. Su conclusión fue que el totalitarismo no es simplemente un gobierno muy malo o muy autoritario. Es algo cualitativamente distinto: un sistema que destruye la separación entre lo público y lo privado, que penetra físicamente y mentalmente al individuo hasta que ya no puede distinguir su propia voluntad de la del Estado. La palabra totalitarismo viene de "total": no hay nada que quede afuera. Para Arendt esa penetración total destruye la pluralidad, la capacidad de los individuos de ser distintos entre sí, de comenzar algo nuevo, de actuar colectivamente sobre quienes los gobiernan.
O sea que no hay contradicción real.
SN publicó tu columna de opinión de salió el 5 de junio. ¿Qué pasó después?
El gobierno dice que esto es el futuro, que Argentina se adelanta. ¿Hay una versión de este sistema que sea legítima?



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