Consumo en baja e inversión frenada: sin señales alentadoras en la economía argentina

Las ventas pyme y las importaciones para producir retrocedieron mientras persisten dudas sobre inversión, empleo y recuperación del mercado interno.
Economía10 de mayo de 2026SNSN
Almacén caida consumo
La caída del consumo no se detiene.

(Buenos Aires; SN).- La desaceleración de la inflación que prevén consultoras privadas convive con señales de fragilidad en distintos sectores de la economía. Mientras el economista Orlando Ferreres estimó que abril cerraría con una inflación cercana al 2,6%, distintos indicadores reflejan una caída del consumo y una menor dinámica en la inversión productiva.

Según datos difundidos por Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme registraron una baja interanual del 3,2% en abril. El dato revela que el mercado interno continúa mostrando dificultades para recuperarse, especialmente en sectores vinculados al consumo cotidiano.

A esa situación se sumó otro indicador preocupante: las importaciones destinadas a inversiones productivas cayeron un 7,8% interanual durante el primer trimestre. La reducción refleja un menor movimiento en la incorporación de maquinaria, equipos e insumos para la producción, un dato que suele ser observado como termómetro de expectativas empresariales y perspectivas de crecimiento.

En ese contexto, Ferreres describió una “economía dual”. El especialista señaló que sectores como agro, minería, energía y sistema financiero mantienen niveles de actividad positivos, mientras la construcción y parte de la industria manufacturera siguen rezagadas. La definición resume una dinámica que se profundizó durante los últimos meses: actividades vinculadas a exportaciones prinmarizadas y finanzas muestran mejores indicadores que aquellas dependientes del consumo interno y exportación de manufacturas.

El economista consideró que la desaceleración inflacionaria de abril estuvo impulsada principalmente por una menor presión en alimentos. Sin embargo, advirtió que mayo podría mostrar una nueva aceleración por aumentos en servicios públicos, combustibles, transporte y salud. La proyección se ubica entre el 2,5% y el 3%.

Aunque Ferreres sostuvo que la recuperación parcial del salario real y las paritarias podrían mejorar gradualmente el consumo, también remarcó que la inversión continúa siendo insuficiente para consolidar un crecimiento sostenido. 

El panorama deja una tensión abierta para los próximos meses. La baja de la inflación representa una señal positiva para el Gobierno nacional, pero los datos sobre ventas e inversión muestran que la estabilización macroeconómica todavía no logra traducirse en una recuperación homogénea de la economía real. Con consumo debilitado, inversión contenida y aumentos tarifarios en puerta, el desafío pasará por sostener la desaceleración de precios sin profundizar el freno de la actividad.

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