Alta Gracia: qué pasa con las promesas a la Virgen cuando la Selección pierde

Antes de la final, familias de distintos puntos de Córdoba llegaron al Santuario de Lourdes para pedir por la Selección. Después de la derrota, su rector habló sobre la frustración, el enojo y el sentido de aquellas expresiones de fe.
Sociedad21 de julio de 2026SNSN
Gruta promesas Seleccion argentina - Alta Gracia 2

(Alta Gracia; SN) Camisetas argentinas, banderas, familias caminando y niños acompañando a sus padres. Durante los días previos a la final del Mundial, numerosas personas llegaron al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes de Alta Gracia con un mismo pedido: que la Selección volviera a ser campeona.

La victoria no llegó. Argentina perdió ante España y, después del partido, quedó una pregunta que fue más allá del fútbol: ¿qué pasa con las promesas, las oraciones y la fe depositada en un resultado que finalmente no se cumple?

Pablo Pavone, sacerdote y rector del santuario, reconoció que también se hizo esa pregunta al recordar la cantidad de personas que habían pasado por la Gruta.

“Vi las oraciones de todas estas personas, las mías también, las demostraciones de fe de quienes venían caminando, la cantidad de banderas que dejaron y las familias con sus niños vestidos con la camiseta argentina”, relató en diálogo con Siempre Radio.

El movimiento fue importante. Llegaron vecinos de Alta Gracia, Córdoba y otras localidades cercanas. Muchos lo hicieron en familia y algunos se acercaron caminando hasta el santuario. No hubo una promesa particular que sobresaliera, pero sí una imagen que se repitió: la bandera argentina como expresión de fe y pertenencia.

El día después de los pedidos

Tras la derrota, Pavone pensó especialmente en quienes habían llegado hasta la Gruta esperando una victoria.

Cuando perdió Argentina me pregunté qué sentiría toda esta gente. La respuesta es difícil, porque Dios sabe lo que hace, pero a nosotros nos da bronca: ‘Tanto que fuimos y te pedimos, y ahora no nos hiciste el milagro’”, expresó.

Lejos de cuestionar ese sentimiento, el sacerdote consideró que la frustración también puede formar parte de la relación de los creyentes con Dios y con la Virgen.

“Que se sientan un poco enojados está bien, porque es la reacción del hijo con su padre”, afirmó. Según explicó, ese enojo no necesariamente representa una pérdida de la fe, sino la expresión de un vínculo en el que también aparecen preguntas y reclamos.

“Después la Virgen nos va calmando, aclarando las cosas y ayudando a comprender”, agregó.

Gruta promesas Seleccion argentina - Alta GRacia

Cuando la respuesta no es la esperada

La derrota abrió además un debate sobre el sentido de pedir una intervención divina en un acontecimiento deportivo. ¿Puede Dios favorecer a un equipo? ¿Tiene sentido rezar por un resultado?

Pavone sostuvo que la fe atraviesa todos los aspectos de la vida, incluido el fútbol, pero aclaró que el resultado depende principalmente de la capacidad y el desempeño de los protagonistas.

Cada equipo es responsable del nivel que tiene y en esa libertad Dios no se va a meter”, explicó.

Para el rector de la Gruta, el pedido de una persona no debe ser ridiculizado, aunque esté vinculado con una camiseta, una pelota o un partido. Señaló que muchas de esas expresiones nacen de una confianza sencilla y que la tarea del sacerdote es recibirlas y ayudarlas a adquirir un sentido más amplio.

La reflexión no ofrece una respuesta deportiva a la derrota. Busca explicar qué sucede cuando una oración no obtiene el resultado esperado: la promesa no necesariamente pierde sentido, pero obliga al creyente a atravesar la frustración y preguntarse por qué aquello que pidió no ocurrió.

Una escena profundamente argentina

Entre todo lo ocurrido, Pavone destacó la cantidad de banderas dejadas en el santuario. Para el sacerdote, esa imagen mostró que un Mundial moviliza algo que excede al fútbol.

“Hay gente a la que no le gusta el fútbol y también participa. Está la necesidad del pueblo de pertenecer a algo, y el símbolo que lo refleja es la bandera”, señaló.

La Selección no consiguió el título, pero las expresiones de fe dejaron una postal particular en uno de los espacios más representativos de Alta Gracia. El día después encontró a muchas de esas personas frente a una experiencia habitual para los creyentes: aprender a convivir con una respuesta diferente de la que esperaban.

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